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"Tenemos que irnos". El final de la mejor serie de todos los tiempos llega al corazón del hombre con un mensaje de esperanza y de amor. Como Christian le dice a Jack: "nadie acaba solo".
El final ha sido poesía. He hablado con muchas personas, que aún vagabundean como en coma por sus mentes confusas. Y me he dado cuenta de que hay dos tipos de 'losties': los que son demasiado simples, y lo reducen todo a aquello que captan sus ojos, sin procesarlo, sin buscar un significado trascendental, sin aplicarlo verdaderamente a sus vidas; y aquellos que ni siquiera atisban la solución a algo tan grande. Si hay algo que se le escapa al hombre, es lo trascendente. Por eso quizá lo importante no es desvelar y contestar todas y cada una de las preguntas que tenemos los seguidores, pues esa interrogación constante parece ser el alma de la serie (que hace mirar a TODOS hacia lo alto en busca de una respuesta), sino desentrañar el fondo de un final que habrá cambiado la vida de mucha gente. La serie puede ser una manera perfecta de llevar a Dios a los jóvenes. Que una serie pueda acercar a Dios ya parece suficiente motivo para verla.
Un buen amigo me recordaba ayer que el Misterio, si se hiciera totalmente comprensible, dejaría de ser misterio. Eso pasa con Lost. No intentemos abarcar cuestiones que ni siquiera entran en nuestra mente -y no nos engañemos, tampoco en la de los guionistas-: afirmemos rotundamente que la unión radical entre las personas, el amor, es lo que mueve y salva el mundo. Los personajes sólo aprenden, sólo avanzan, sólo mejoran a través de las relaciones que se establecen entre ellos. Cuando descubren aquel "Tú" ligado al "Yo", como decía Martin Buber, es cuando sus vidas cambian, y es cuando cobran sentido y orientación. Muchos de los personajes se descubren a sí mismos. Jack es el paradigma de esta afirmación: sus dudas constantes no hacen sino confirmar un deseo grande en su corazón, que no sabe cómo responder. ¿Y Sawyer? Si comparamos al chulesco y escéptico del inicio con el sacrificado y confiado del final, parece que hablamos de personajes diferentes. Todos contribuyen, todos aportan. Y que nadie olvide lo que hacen Charlie y Sayid.
En suma, todo un fenómeno que ha revolucionado no sólo la forma de hacer y ver televisión, sino la forma de vivir y de entender la vida de muchas personas. Y seguro que seguirá haciéndolo.
Todos seguiremos extrayendo, seguiremos indagando e interpretando. Porque Lost no acaba aquí. Porque Lost no defrauda.
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